La libertad como motor de la humanidad. (Primera Parte)

Esta es una serie de post o capítulos en los cuales pretendo compartir y recalcar en gran medida la importancia y la necesidad que tenemos como sociedad de fortalecer algunos puntos del entendimiento humano.

Por ahora vivimos en una sociedad hambrienta de dinero, poder, admiración, etc, y hemos dejado de lado y en muchos sentidos, estos puntos que a mi parecer  son bases que si fortalecemos a nivel social podríamos evitar tantos problemas que nos aquejan.

EL ARTE.

El arte, más allá de una definición de diccionario: “es el sentir estético de la expresión, bla bla bla… del hombre, bla bla bla,” , yo la defino como el estímulo positivo que la comunicación humana puede generar.  Esto llevado hacia cada uno de los 5 sentidos; vista, oido, gusto, tacto y finalmente el olvidado olfato, es así, que el hombre busc el perfeccionamiento de las expresiones y cominicaciones humanas a travez de la música, la pintura, el cine, la gastronomía, las relaciones sexuales, la literatura y demás manifestaciones.

Es un ejemplo claro que las sociedades con mejores funciones han sabido dar su lugar a las artes, los romanos, los mayas, los egipcios, etc, fueron sociedades que a partir de las expresiones artísticas pudieron trascender en el tiempo, entregar a la misma humanidad un avance de conocimiento.

Un individuo que por nacimiento, por curiosidad, incluso por necesidad se acerca a conocer cualquiera de estas expresiones, es un individuo que a lo largo de su vida llega a entender y a expresar de una manera mucho más clara el funcionamiento del hombre en sociedad y de sus necesidades de supervivencia, aún cuando esta no es la única manera de llegar a este entendimiento o expresión, es una de las más comunes.

Ejemplificando un poco más mi punto, Wolfgang Amadeus Mozart, logró a través de la música llevarnos a un nivel de concentración profundo, mucha gente que al trabajar escucha música clásica, entre ellos Mozart, llega a niveles de concentración y de inspiración que probablemente con otro genero no pueda alcanzar.

A todo esto, no pretendo que nuestra sociedad se convierta en una maquinaria sin control de hacer arte, eso nos convertiría en artesanos, pero si que entendamos que el arte funciona a muchos niveles; podemos tener hobbies, juntar talentos en colectivos de arte, hacer pinturas con nuestros hijos o hermanos, tomar fotografías, etc. Creo que el sentido de la sólo observación del arte o la realización de la misma sin fundamentos históricos, son insuficientes.

Es un mito aquel precepto que nuestra sociedad tiene de que un artista muere de hambre, o permanece pobre, eso es parte del caracter y de la personalidad de cada artista. Hay, en la actualidad miles y miles de personas dedicadas al arte que no dejan de comer, que no dejan de vestir bien, que no dejan de viajar, pero que tampoco se han convertido en artesanos, prostituyendo sus expresiones por  unas cuantas monedas.

Así pues si queremos que nuestra sociedad y nuestras comunidades prosperen y vivan en paz, necesitamos generar y observar arte y no dejar de impulsar a otros que lo hacen, el arte nos amplía la conciencia colectiva, nos nutre, nos llena de alegrías, nos da nuevos horizontes y así no debemos dejar que los gobiernos, los administradores de los bienes de la sociedad, retiren apoyos a la misma, creyendo que es mejor invertirlo en “mejoras” más inmediatas.

Si todos fueramos un poco más como Stephen Hawking.

Stephen William Hawking, como lo conocen en su casa, nació un 8 de Enero de 1942 en Oxford, UK. Su infancia y adolecencia vivió como cualquier otro escuincle de esa época, entre guerra y hambre, aún así, en 1959, comenzó sus estudios en física con una beca que le otorgó la universidad de esta ciudad y pasó a convertirse en un Lic. como muchos de mis queridos lectores.

Entrado el año de 1963, un año después de haber conseguido la licenciatura en física, pasó varios días haciendose estudios en un hospital,  le detectaron la enfermedad de Lou Gehrig, o lo que es lo mismo Esclerosis Lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular por la cual unas células del sistema nervioso llamadas motoneuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal, o lo que se traduce al castellano como “se lo iba a cargar la flaca”.

A pesar de los malos pronósticos que lo acechaban, el escribió:

“Aunque había una nube sobre mi futuro, descubrí para mi sorpresa que estaba disfrutando la vida en el presente más de lo que lo había hecho antes. Empecé a avanzar en mi investigación”

Finalmente terminó su doctorado apesar de que los médicos le otorgaban pocos años de vida, llegando incluso al punto de tener hoy en día una variedad extensa de doctorados honoris causa, las chicas lo acosan, los niños quieren seguir su ejemplo, los viejos lo admiran… o al menos así debería ser.

Stephen Hawking, este gran físico, cosmólogo y divulgador ciantífico venció una de las barreras más grandes que tiene el hombre, logró ver más allá de la muerte y se dejó llevar por la vida, la conciencia de que en algún momento moriría lo llevó a hacer algo por el ser humano y sobre todo por él, a investigar un poco más lo que nos rodea, se dedicó a darle contenido a una vida que según un “experto” estaba condenada.

Esta conciencia de que la muerte es parte importante de nuestra vida lo llevó a lugares que inclusive yo y muy probablemente tú aún no hemos llegado, no dejó que su “discapacidad” física se integrara con sus discapacidades mentales y sociales.

Stephen Hawking

Convirtió 49 años de malos pronósticos físicos en una vida de éxitos mentales, se casó, se divorció, voló (como lo demuestra la imagen de arriba), salió en los simpson, vendió miles y miles de libros, entendió el universo, escribió otro libro, teorizó acerca del universo un poco más, fué y se sintió una persona capaz de observar y entender su entorno… Y podría seguir y seguir describiendo la obra y vida de uno de los mejores ejemplos que tenemos de que para hacer algo hay que hacerlo.

Yo no creo que el señor hawking tenga una bebida mágica que lo mantenga despierto las 24 hrs al día, ni creo que tenga una vara dolorosa que lo obligue a escribir sus teorías, ni creo que le de miedo que lo tachen de reaccionario o loco, más bien creo que lo único que lo impulsa es la felicidad. Nosotros carecemos (o al menos muchos) de “discapacidades” físicas que nos hagan buscar la felicidad y trascendencia, pero tenemos una lista interminable de discapacidades mentales, sociales, artisticas que podrían ayudarnos.

Si tan sólo todos tuvieramos un poco de ese mal que hace tanto bien, llamese como se llame, yo le digo el bien de Stephen Hawking.

“No soy religioso en el sentido normal de la palabra. Creo que el Universo está gobernado por las leyes de la ciencia. Esas leyes pudieron haber sido creadas por Dios; pero Dios no interviene para romper las leyes.”

Stephen Maried

El fin del mundo o como aprendí a amar la vida y dejar de mamar.

A lo largo de los últimos años se ha venido escuchando (aún más)  que el mundo se va a terminar, que todos en un acto masivo vamos a terminar con los ojos en cruz y patas pa arriba, lo cual a mi personalmente me parece estúpido y por demás inecesario para nuestra sociedad, que más allá de generar falsas esperanzas de muerte masiva tendría que generar mayor conciencia de como preservar la vida. He aquí algunos ejemplos (no todos) de teorías apocalipticas después del salto.

End of the world

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